Leer historietas, estar pegado al televisor viendo las caricaturas desde que se llega del colegio, dibujar a los maestros y compañeros de clase haciendo sus rasgos más graciosos; todo esto es algo por lo que seguramente pasó en su infancia el caricaturista o dibujante. Y esta experiencia de investigación y práctica que se perfeccionan técnicamente, no es sólo divertida: es funcional y por lo tanto rentable.
¿Qué es lo que tienen los "monitos" que cautivan a las personas? Quizás será porque, aún en su abstracción, encontramos rasgos familiares que nos provocan emociones, empatía.
Lo cierto es que actualmente un personaje caricaturizado no sólo nos divierte y produce una reacción emotiva: cobra y da vida a un sin fín de aplicaciones de comunicación.